La Chilindrina nació en 1971 dentro de El Chavo del 8, pero pronto dejó de pertenecer a una sola vecindad.
En Brasil, donde la serie se transmitió como Chaves, el público adoptó al personaje con otro nombre: Chiquinha. Con él se volvió parte de la cultura popular brasileña y varias generaciones crecieron viéndola en televisión abierta.
En el resto de América Latina y en España el nombre se mantuvo, y en cada país La Chilindrina encontró una nueva generación que la hizo suya. Esa permanencia a través de fronteras e idiomas es, en buena medida, lo que explica el Récord Guinness que su intérprete recibiría décadas después.
El personaje llegó incluso a sostener proyectos propios fuera de la vecindad: su serie y su película como protagonista.
De una vecindad para el mundo: esa es la historia de un personaje que aprendió todos los idiomas del cariño.
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