El personaje surgió dentro del universo cómico de Roberto Gómez Bolaños, «Chespirito», del que también forma parte El Chavo del 8. Antes de consolidarse en aquella vecindad a comienzos de los años setenta, la pequeña de pecas y trenzas ya había asomado en algunos sketches previos.
María Antonieta de las Nieves, entonces una joven veinteañera y ya consagrada actriz de doblaje, transformó su cuerpo y su voz para dar vida a una niña: se fajó, agudizó el tono y ensayó gestos hasta perfilar la risa y el llanto que volverían inconfundible a La Chilindrina.
El nombre remite a la chilindrina, un pan dulce mexicano cuyos granos de azúcar evocan las pecas del rostro del personaje. Con su carácter travieso, llorón y astuto, La Chilindrina se ganó pronto un lugar central en el corazón del público.
Desde esa vecindad, el personaje cruzaría fronteras e idiomas hasta convertirse en un fenómeno de toda América Latina.
Fuentes: Wikipedia; El Comercio; México Desconocido.
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